sábado, 20 de enero de 2024

La fiesta más grande de la historia, o los 2.500 años del Imperio Persa.

Irán 1971, el Sha Mohammad Reza Pahleví​​​ se convirtió en el anfitrión de una de las fiestas más ostentosas de la historia mientras la mitad de la población de su "imperio" vivía en medio de la pobreza. Con una fuerte intención propagandística y en medio de su megalomanía, el Sha comisionó la organización de un gran evento para conmemorar los 2.500 años del Imperio Persa, una alegoría al imperio de Ciro II el Grande del cual el Sha se juraba como descendiente directo cuando en realidad era una imposición auspiciada por las potencias occidentales. Era la antesala a la caída del régimen del Sha, fueron este tipo de ostentosidades y abusos el caldo de cultivo para la posterior Revolución Islámica que se impondría en el país. Una fiesta pomposa, que obligó a plantar árboles en medio de la nada, a llevar pájaros españoles a un lugar donde morirían del calor, a crear una mini ciudad de kioscos para recibir a fastuosos invitados de diversos rincones del mundo. El Duke de Edimburgo, la Reina de Dinamarca, El Rey Juan Carlos de España, El Mariscal Tito, Nicolae Ceaușescu y su fastidiosa Elena, el vicepresidente de Estados Unidos Spiro Agnew, el jefe del Presídium Soviético Nikolai Podgorny, Sukarno, el Emperador Haile Selassie, el monarca Raniero III de Mónaco y la bellísima Grace Kelly a su lado, emires, príncipes de oriente medio, todos de diversas orillas geográficas e ideológicas en un mismo lugar, haciendo fila para saludar al autoproclamado "Rey de Reyes", el Sha. 

Durante 3 días Persépolis se convirtió en el centro del mundo, con cenas traídas de Europa, dispositivos de seguridad sin precedentes, desfiles que duraron horas y hasta show de luces y pirotecnia. Tanta pomposidad era realmente una isla, Irán vivía en gran descontento con el régimen del Sha. Mientras este proclamaba a Ciro el Grande como el padre de los Derechos Humanos, la población no tenía permitido manifestarse públicamente, la disidencia era encarcelada y torturada, y la única salida para muchos era el exilio; tal vez lo único destacado eran las libertades que habían obtenido las mujeres en este periodo, muy valiosas para lo que vendría después. La pobreza circundante contrastaba con los millones de dólares gastados en comida y servicios para una fiesta que se transmitió en vivo y en directo para todo el mundo, no hay Met-Gala ni posesión presidencial que se compare a lo que fue la celebración de los 2.500 años del Imperio Persa. Mientras en Persépolis se gastaban 360.000 huevos en cenas, mas de la mitad de la población iraní no tenía ni uno solo para comer. De 1971 a 1979 se consolidó la debacle, el Sha vivió en su nube de opulencia, creyéndose descendiente directo de Dios hasta abandonar el poder para jamás regresar a Irán. La Revolución Islámica triunfaría, y lo que parecería cambiar, terminó convirtiéndose en un retroceso y un infierno, en especial para las mujeres. De la fiesta más grande de la historia quedaron las imágenes y sonidos, el descontento popular y los vestigios de árboles y kioscos en medio de la nada en Persépolis.

El documental Decadence and Downfall In Iran: The Greatest Party In History muestra la forma como esta gran fiesta fue concebida y de paso como creó el camino para la decadencia del régimen del  Sha Mohammad Reza Pahleví​​​.


La ñapa: Fue tal la ostentosidad de esta celebración, que se hizo un documental sobre la misma con toda la cinematografía del caso. En Irán esta producción fue un fracaso en taquilla dada la creciente impopularidad del régimen pero, acorde a la opulencia que ameritaba el caso, la versión en internacional tuvo de narrador nada más y nada menos que al mismísimo Orson Wells.



domingo, 10 de septiembre de 2023

Imagenes y sonidos de un Chile en dictadura.

Al conmemorarse 50 años del Golpe de Estado a Salvador Allende esta publicación se crea como una escueta recopilación de videos y sonidos emblemáticos sobre la dictadura chilena. Son miles los minutos de material audiovisual que han emergido de la barbarie, muchos de ellos resguardados por valientes trabajadores que protegieron estos materiales de archivo, y esta entrada trae tan solo unos de ellos. Por supuesto que harán falta muchos más, pero son unos pequeños trazos de una época que marcó para siempre la vida misma de América Latina.

Seis meses de Unidad Popular. 

Este reportaje francés muestra una aproximación sobre los primeros meses del gobierno de Salvador Allende y lo que él denominaba la "vía chilena al socialismo". Una reinterpretación socialista de La Marsellesa es el punto de partida a unos minutos de voces a favor y en contra de las medidas económicas y políticas del incipiente gobierno. El eterno problema de la tierra es clave a la hora de entender no solo al Chile de la época, sino a toda la región.


El Golpe en la televisión nacional. 

El 11 de septiembre de 1973 en un reportaje del momento en los alrededores de la Casa de la Moneda. El caos previo al ataque aéreo sobre el palacio presidencial, los minutos donde el golpe entraba en ebullición con tiroteos y la avanzada de la fuerza aérea que bombardearía la sede del poder ejecutivo. 


Los audios del golpe.

El anuncio por parte del gobierno sobre el levantamiento armado, el llamado de Salvador Allende a la defensa de las instituciones, las comunicaciones entre Augusto Pinochet, Gustavo Leigh y demás miembros de las fuerzas armadas al cierre de cada orden con un "conforme". La orden de censura a los medios de comunicación afines a la Unidad Popular. La declaración de objetivo militar a cualquier ciudadano que porte armas o explosivos. Y las medidas a tomar con Allende en caso de salir con vida que se rematan hasta con la "broma" de trasladarlo a Cuba en avión, pero el avión se cae.


Las últimas palabras de Salvador Allende

Mis palabras no tienen amargura sino decepción...


Santiago después del Golpe de Estado. 

De nuevo la televisión francesa en un reportaje sobre la capital chilena poco después del golpe de estado. Las requisas y retenciones, las primeras voces a favor y en contra del Golpe, el Estadio Nacional de Santiago convertido en prisión ante la angustia de las familias y hasta la muerte de Pablo Neruda hacen de estos dos fragmentos una pieza valiosa que se convirtió hasta en la última prueba de supervivencia de varios desaparecidos por la dictadura. 


Toque de queda (Chile, septiembre de 1973)

Este documento de Televisión Española muestra la tensión política del país pocos días después del golpe. Arrestos, opiniones del chileno de a pie, voces ya en la clandestinidad, la palabra de Pinochet y el análisis de Patricio Alwyn (primer presidente luego de la dictadura) quien hablaba de la "vía chilena al socialismo" como un fracaso. Este reportaje solo se emitió en España hasta 1987, en la época en que fue realizado regía otra censura, la del franquismo.


Chile 1977

Thames Television produjo este reportaje para la televisión británica en una visita a Chile en 1977. De entrada se muestra el amplio despliegue de intimidación ejercido por la dictadura con pomposas marchas para demostrar su poderío. El documento recoge testimonios de familiares de desaparecidos, ciudadanos sumidos en la pobreza, y al mismo tiempo se ve a la alta aristocracia chilena gozando de la buena vida en los inicios del "boom" monetarista.


El atentado a Pinochet 

Un 7 de septiembre de 1986 el Frente Patriotico Manuel Rodríguez realizó su mas osada operación, dar de baja a Augusto Pinochet. En un ataque que requería de precisión milimétrica conocido como Operación Siglo XX este grupo guerrillero emboscó la caravana del dictador con metralla y lanza cohetes. La destreza del chofer de Pinochet, los errores técnicos en el armamento utilizado (como la distancia de los lanza cohetes), y quien sabe que otros golpes de suerte salvaron la vida del Pinochet. Varios escoltas del dictador fallecieron y ningún miembro del FPMR fue dado de baja, lo cual indicaba el éxito de la operación, pero la decepción para el grupo guerrillero llegaría sobre la madrugada, cuando Pinochet aparecería en la televisión nacional relatando los detalles del ataque y convocando al país a una guerra entre el marxismo y la democracia, su democracia, la que también llamó en otras ocasiones "dictablanda".


Luego del atentado quedó otro registro televisivo para la posteridad, en la noche del mismo 7 de septiembre, en plena televisión nacional, se dio la orden encriptada para llevar a cabo la venganza de Pinochet. Valiéndose de un aviso de utilidad pública, de esos que usábamos en otros países para solicitar donantes de sangre o buscar a alguien, se citaba de forma urgente al Club Deportivo Papillon a una reunión en su sede social de Colina. Este falso aviso fue en realidad el llamado al Comando Cobra, grupo élite del ejército y la CNI, para acuartelarse y posteriormente ejecutar a cuatro chilenos que nada tuvieron que ver con el ataque, tan solo su aparición en "listas negras", de esas en las que en dictadura te hacen sospechoso solo por velar por los Derechos Humanos. Una de las víctimas sería el periodista José Carrasco, secuestrado y asesinado un día después del atentado a Pinochet. En el minuto 10 de esta tanda comercial, luego de una propaganda de "Invasión Extraterrestre", aparece el fatídico aviso de utilidad publica que inicia con una solicitud de medicamentos para una menor, luego la citación al Comando Cobra en código como "Club Deportivo Papillon". 


El Plebiscito 

En 1988 Chile se jugaba el todo por el todo en las urnas. Un plebiscito, uno de tantos en dictadura, convocaba a la ciudadanía a decidir por el SÍ o por el NO para darle continuidad a la dictadura hasta 1997. Dos visiones del país enfrentadas, casi irreconciliables, y que aun hoy en día se disputan su puesto en la historia. 

El SÍ

Aunque desde fuera de Chile parezca extraño, existía, y aun existe, un fuerte respaldo a Pinochet representado en beneficios económicos y en el miedo a volver a los momentos caóticos de principios de los años 70. La franja del SÍ era un llamado a un país "con participación democrática", donde cantantes, actrices y futbolistas entonaban vítores al dictador, un dictador ahora de saco y corbata autoproclamado como presidente, era la imagen de "un país ganador".

El NO

Ambas franjas publicitarias contaban con 15 minutos diarios, aunque la opción NO tenía la desventaja del control de la dictadura sobre los medios de comunicación. La franja televisiva de la opción del NO se convirtió en un ícono de la libertad, de la sátira política de calidad y también del marketing electoral. Chile, la alegría ya viene.


Último mensaje de Augusto Pinochet como mandatario. 

La satisfacción y el legítimo orgullo por la histórica oportunidad que nos brindaron de conducir al país... dice.


Radio Cooperativa 

No era justo que la última palabra de esta publicación la tuviera Pinochet. En vez de eso la tiene el medio de comunicación referente de información veraz en dictadura, Radio Cooperativa. En dictadura o se hace periodismo o se es cómplice, y esta emisora radial es un claro ejemplo de resistencia pacifica al régimen militar. Sus anuncios extraordinarios eran sinónimo de las atrocidades de la dictadura, las turbulencias sociales y también desastres naturales. Una melodía del músico Dave Richmond llamada "Neck and Neck" se convirtió en la cortinilla que despertaba el nerviosismo de los chilenos (similar a lo que sentíamos en Colombia con el "Extra" de Caracol Radio en los 80 y 90) pero también era sinónimo de buen periodismo, tan bueno que el régimen intentó su censura en múltiples oportunidades. URGENTE, El diario de Cooperativa está llamando...




Estas fueron algunas, solo algunas de las imágenes y sonidos de un Chile en dictadura. Una escueta suma de elementos que nos permiten tener presente que los archivos resguardan lo que la memoria olvida. 


Jonathan Gamboa Melo 
Politólogo. Universidad Nacional de Colombia. 

viernes, 25 de mayo de 2018

Mercaderes de ilusiones



Se avecinan unas nuevas elecciones presidenciales en esta golpeada y maltratada patria que más allá de todo es nuestra. Hace algún tiempo mi amor por Colombia se renovó porque me siguió acogiendo en medio de un momento difícil de mi vida, la patria es así, es como esa madre que siempre te acogerá sin importar cuanto la hayas maltratado o humillado. Este país me abrió de nuevo las puertas sin importar lo mucho que he pasado pensando en irme. Luego me di cuenta que el problema no es ella, somos todos los que la habitamos con odio y resignación. Estas elecciones son el reflejo de lo mucho que me volvió a interesar el país pero de lo poco que me interesan sus dirigentes. Esos Vargas Lleras que más allá de los discursos son capaces de maltratar a quienes lo siguen, de esos Fajardo que hablan bonito para disfrazar lo poco que hacen, de esos De La Calle, parásitos de la política tradicional que posan de renovadores y transformadores de la nación, de esos Petro, mesiánicos vendedores de humo que hablan de amor cuando siembran odio; y de los Duque, que en realidad no son Duque, sino que son Uribe en su versión 2.0.

Son mercaderes de ilusiones. Cada 4 años se aprovechan del hambre y las demás necesidades de la gente para satisfacer sus banales aspiraciones personales. Hago parte de los que se cansaron de creerles, hago parte de los que se cansaron de ver como cada 4 años, estos tipos de ropa elegante y caravanas escoltadas nos vienen a decir que es lo mejor para el país. Me cansé, me cansé del engaño de tipos como De La Calle y Vargas Lleras, eternos cómplices del régimen. Me cansé del engaño de Duque, títere de una Colombia que ya fue, de esa Colombia que fue producto de una coyuntura la cual hay que dejar ir. Me cansé del engaño de Fajardo, el social bacano que con buenas intenciones nos puede llevar a un infierno. Me cansé de Petro, el violento del pasado que con ánimos de revancha nos quiere dar lecciones de paz y reconciliación.

No soy nadie para decirles por quien votar. Este pequeño e insignificante politólogo, sin maestría o doctorado que me hagan experto en algo, solo quiere dar una opinión sobre lo sensato que es votar en blanco. Votar en blanco, como protesta a esa falta de soluciones a los grandes problemas que tiene nuestra violada y al mismo tiempo amada patria. Una patria que ha visto a sus seres queridos matarse durante años, y por andar matándonos lo hemos perdido todo, la infraestructura, el territorio, la dignidad, y lo más importante de todo, el respeto a través del amor. Por eso muchos deciden irse, no hay razones naturales para hacerlo, pero esa dictadura del odio obliga a los que pueden a partir a tierras extrañas en busca de la justicia y la libertad que le hemos negado a este territorio.

Estas elecciones no me generan ningún entusiasmo, son patéticas, aburridas, abundantes en anécdotas banales pero escazas en contenido. Elecciones con muchos hashtags pero con pocas ideas. Elecciones con mucho humo de propuestas insostenibles pero con pocos llamados a la reconciliación y a la cordura. Este año seguramente será lo mismo, la alegría de los que ganen y la tristeza y el odio de los que pierdan. Después del 7 de agosto también será lo mismo, las quejas, la pérdida de entusiasmo, la alegría del fracaso ajeno para los que perdieron, y la desazón del fracaso propio para los que ganaron en las urnas.

Mientras seguimos divididos, sin entender lo que realmente necesita el país, muchos siguen cayendo en las mentiras de los mercaderes de ilusiones, esos que juegan con el odio, la tristeza, el hambre y la miseria de muchos. Esos mercaderes de ilusiones que hacen parte de la misma clase dirigente que vive en Rosales, Chía o en La Colina, que hacen como si se pelearan pero que son la misma mentira disfrazada de izquierda, centro o derecha. Esos mercaderes que solo se acuerdan de la gente cada 4 años y la engañan con una foto abrazando a un niño o a un anciano. Me cansé de los mercaderes de ilusiones, de los que me engañaron con infraestructura que nunca vemos, de los que me engañaron con amor que no aplican, de los que me engañaron con educación que no cambian, de los que me engañaron con salud que no curan; me cansé de esos que comercian con mis ilusiones pero luego me llenan de motivos para irme. Me cansé de los que violan a mi país y se jactan de ello como si fuera un acto heroico. Me cansé de los que juegan con el hambre de muchos para vengarse de otros. Me cansé de los que se pasan la ley por el culo o peor aún, se pasan por el culo el amor de sus compatriotas.

Hace un tiempo, cuando retomé el amor por esta patria, entendí que lo mejor era creer en los pequeños cambios. Esos cambios que están en mi poder, esos cambios que suman y se pueden gestar en un aula de clase, cambios que no juegan con las ilusiones de la gente sino que me permiten ser un verdadero servidor de alguien, así sea tan solo otro compatriota. El voto en blanco es así, es la forma de muchos para decir no les creo, no me engañarán nunca más, hago parte de la democracia desde los pequeños cambios que suman y no de los grandes cambios de estos mercaderes, cambios que disfrazan una burbuja de odio, venganza y corrupción, cambios que se quedan en nada. Al final, para mí, todos son iguales.

Es lo mismo tanto en la política como en el amor, tiene que aparecer algo verdaderamente fuerte para recobrar la esperanza, mientras eso no aparezca solo queda el amor propio. Votar en blanco para impedir que sigan traficando con nuestras ilusiones.

Jonathan Gamboa Melo
Politólogo. Universidad Nacional de Colombia
@GamboaM87

miércoles, 4 de octubre de 2017

De Merkel a Thatcher.



Angela Dorothea Kasner, criada en la Alemania Democrática, la Canciller, la mujer más poderosa del mundo, aunque hoy la reconocemos mejor por el apellido que adoptó de su primer matrimonio, Merkel.

El pasado 24 de septiembre Angela Merkel obtuvo en las urnas un renovado, aunque disminuido, respaldo a sus políticas. La campaña política no fue muy difícil, su principal contrincante, Martin Schulz, no se mostró muy distinto de Merkel durante la campaña; los debates políticos entre los dos fueron una charla condescendiente en vez de una contienda política entre dos proyectos distintos de nación. Merkel, fiel a un estilo moderado y contundente, logró para su partido político lo que ni siquiera Margaret Thatcher pudo, un cuarto mandato consecutivo como líder de su partido en el parlamento. Y es que son muchas las similitudes entre el Margaret y Angela, ambas estudiaron una ciencia exacta, Margaret química, Angela física, ambas fueron criadas en familias muy conservadoras (una familia metodista para Margaret y una familia con padre pastor luterano para Angela); y ambas fueron cobijadas por el líder político de su partido al cual terminarían “traicionando” después. En el caso de Thatcher cuando hizo a un lado a Ted Heath como jefe de los conservadores y para Merkel fue cuando denunció al propio Helmut Kohl luego de un escándalo con fondos a su partido.

Pero así como son muchas las similitudes entre estos dos fenómenos políticos también existen grandes diferencias. Thatcher fue traicionada por su partido político cuando quiso presentarse por cuarta vez consecutiva como líder de los conservadores, en aquella oportunidad fue desafiada por varios de sus copartidarios principalmente por Michael Heseltine. Merkel no ha sido traicionada por su partido, aún, y su popularidad se mantiene a flote desafiando la monotonía que pasa factura tanto en la política como en el amor.

Siguiendo con las diferencias entre Thatcher y Merkel podemos mencionar su accionar político. Thatcher era tajante, una mujer que odiaba el consenso, su ideología y sus principios no se negociaban. Para Thatcher cambiar de opinión era alta traición. Merkel en esto es muy diferente, Angela es pragmática, abierta al consenso, una mujer que sabe analizar a sus oponentes pero que del mismo modo sabe escuchar sus propuestas. Además, Merkel no tiene inconvenientes en cambiar de opinión y asumir responsabilidades respecto a opiniones pasadas tal y como sucedió con su cambio de postura respecto a la energía nuclear luego del desastre de Fukushima. Thatcher adoraba la confrontación, el debate sin tapujos, ese debate que era capaz de afrontar con gracia y sagacidad. Merkel prefiere mostrarse más pasiva y serena, expone sus argumentos sin necesidad de ser desafiante, fue de esta manera como logró doblegar los ataques de Gerhard Schöder cuando este era Canciller y contendiente como líder del Partido Socialdemócrata.

También es importante analizar brevemente la época en la que cada una de estas damas de hierro gobernaron. Thatcher definió una década marcada por los excesos del libre mercado y las turbulencias políticas producto del colapso de la Unión Soviética, su paso como Primera Ministra dividió las aguas de la política británica para siempre. La era de Merkel es distinta aunque igualmente agitada. Esta época es la de un mundo multipolar, una época marcada por el vacío de poder y la existencia de nuevos enemigos en el orden global, y en el caso de Alemania es una época en la que se está presenciando un auge de los extremismos políticos ante el temor de una pérdida de una identidad europea, el gran resultado del partido Alternativa para Alemania (AfD) así lo demuestra.

Seguramente se pueden encontrar más diferencias y similitudes entre la Baronesa Thatcher y Frau Merkel, pero lo que sí es innegable es que su impacto ha marcado y seguirá marcando generaciones de ciudadanos europeos. Curiosamente Thatcher alertó constantemente sobre los riesgos de la Unión Europea, mientras que Merkel la defiende a capa y espada, a tal punto que hoy figura como la líder política más importante de Europa.

Thatcher murió hace ya unos años, y su legado aun es producto de debates y controversias, mientras su legado se construía Angela Merkel era una brillante estudiante de doctorado en química cuántica. Un destino marcado por el final de la Guerra Fría pondría a estas dos excelsas damas en un punto clave de su carrera política. Para Margaret Thatcher el final de la Guerra Fría se daría en el ocaso de su popularidad, el controvertido Poll Tax y las disputas internas de su partido la dejarían sola y entre lágrimas al abandonar el número 10 de Downing Street, en aquellos años Angela Merkel iniciaba una carrera política llena de grandes expectativas producto de la reunificación alemana. Por aquellos años para Thatcher estaba casi todo consumado, mientras que para Merkel estaba todo por hacer.

Dos mujeres, dos realidades distintas, dos formas distintas de hacer las cosas, pero dos mujeres que se han sabido ganar su lugar en la historia del mundo.

“Un buen político siempre tiene dudas y, por tanto, revisa permanentemente sus respuestas.”
Angela Merkel

“Ser poderoso es como ser una dama. Si tienes que andar diciéndoselo a la gente, es que no lo eres.”
Margaret Thatcher.

Jonathan Gamboa Melo
Politólogo. Universidad Nacional de Colombia.


Recomendado: The Making of Merkel. El periodista Andrew Marr repasa la historia y el legado de Angela Merkel en un documental para la BBC (2013).


jueves, 8 de junio de 2017

De #Buenaventura a #Caracas

De Buenaventura a Caracas hay cientos de kilómetros de distancia, pero la coyuntura ha puesto a estas dos ciudades en medio de una caótica situación marcada por el oportunismo mediático. Son bien conocidos los factores de la crisis en ambas ciudades que viven en este momento en medio de una fuerte represión. En Buenaventura, la situación es un nuevo grito de auxilio por parte de un municipio abandonado no solo por parte del gobierno Santos, sino por los gobiernos de Uribe, Pastrana, Samper, Gaviria, y de ahí para atrás todos los presidentes de nuestra República. Bien es sabido que Buenaventura es una tierra rica en recursos y es uno de los puertos más importantes para el desarrollo del país, pero en pleno siglo XXI este municipio, bendecido por la majestuosa belleza del pacífico, sigue viviendo en medio de la precariedad social gracias a la negligencia de un estado eternamente centralista y corrupto. En Caracas la situación no difiere mucho en cuanto a la negligencia y la corrupción, Venezuela en sí es una tierra bendecida -o maldita- por una inmensidad de recursos energéticos que contrasta con la deplorable situación política y social que hoy en día viven sus habitantes.

No hay muchas diferencias en estos dos casos, ni siquiera en los métodos de censura. En Venezuela la censura se ejerce desde los medios de comunicación coartados desde hace mucho por el poder ejecutivo, del mismo modo, en Buenaventura la censura obedece más a un abandono histórico hacia esta ciudad por parte del sector privado que controla los medios de comunicación, históricamente Buenaventura no le importa a Caracol o RCN porque "eso queda muy lejos y no da rating". Las otras similitudes son aún más importantes y abarcan aspectos como el hambre, la crisis hospitalaria, la delincuencia, la migración constante y hasta la prostitución, aspectos bien conocidos paro que en este caso no son el punto central de esta columna. Lo que trataré de analizar en brevedad es el “impacto” mediático de esta coyuntura que se pretende resolver con hashtags.

Ya es costumbre la doble moral que aplicamos para este tipo de crisis pero aun así no deja de sorprender. No deja de sorprender como algunos condenan la represión en Venezuela pero la aplauden en Buenaventura porque “esos negros son unos vándalos”. Tampoco deja de sorprender la actitud de algunos que sí condenan la represión en esta perla del pacífico pero del mismo modo guardan silencio ante las balas y los arrestos indiscriminados de la Guardia Bolivariana. Aquí empezamos a ver que no nos importa realmente lo que sucede en Buenaventura ni en Caracas, hemos ajustado la coyuntura de acuerdo a nuestros intereses políticos con tal de satisfacer nuestra necesidad de protagonismo mediático. Los estamos usando, usamos a los que viven en medio de la miseria solamente para hacer ver mal al gobierno, usamos a los caen ante las balas y los gases solo para hacer ver mal a la dictadura del país vecino.

Hoy en día todos clamamos por un #SOSVenezuela o por un #SomosPacífico, pero más allá de eso en realidad no nos importa. Un hashtag solo sirve para llamar la atención, pero del dicho al hecho hay mucho trecho y es por esto que más allá del impacto mediático nuestras vidas siguen como si nada. Son muy pocos los que están plantados en la embajada de Venezuela clamando por la situación del país vecino, y somos menos los que deberíamos estar en las plazas exigiendo por nuestros compatriotas del pacífico. En realidad solo les importa a ellos, a los que lo viven de primera mano, a los que subsisten sin agua potable en Buenaventura, a los que ven un majestuoso puerto contrastado con unas pírricas carreteras, a los que tratan de salir adelante mediante expresiones culturales como Herencia de Timbiquí y tantos otros que han podido brillar a pesar del abandono a su región y que han encontrado en la cultura el camino correcto para superar la pobreza y la delincuencia. En ocasiones, hasta pareciera que nos importara un poco más, pero solo un poco más, lo que sucede en Venezuela pero es más por ver que los venezolanos están llegando y nos cuentan sus experiencias de primera mano, esos venezolanos a los cuales les prestamos más atención seguramente por no ser “negros” o por no estar aparcados en las aceras de las ciudades. La intención no es poner a una situación en contra de la otro, ni poner a una población en contra de la otra pero, de hecho, el impacto mediático nos hace sentir que Caracas estuviera más cerca que de Buenaventura.


Y así será el resto de los días, hasta que el desgaste nos haga olvidar Caracas con una nueva constitución amañada y hasta que el Gobierno “enrede” a los habitantes del bello puerto del mar con promesas de una vida mejor a cambio de favores electorales para el 2018, favores que deberán pagar a cambio del paro que se acaba de levantar. Dos ciudades, dos realidades similares, un destino similar, el oportunismo mediático que lleva siempre olvido. Es lamentable que estos llamados de atención sirvan de poco, que una crisis coyuntural, como en Buenaventura, o un desastre natural, como en Mocoa o en Bahía Solano, sean las únicas formas que tengamos para recordar estos lugares apartados del país que muchos ni siquiera saben ubicar en el mapa. Y sí, más allá de lo triste que pueda ser la situación en Venezuela, es triste que sintamos más cerca a Caracas que a cualquier municipio apartado de nuestras grandes ciudades.


Jonathan Gamboa Melo
Politólogo. Universidad Nacional de Colombia

Twitter/instagram: @GamboaM87

lunes, 8 de mayo de 2017

Sin un libro entre mis brazos.




Terminó la 30a Feria Internacional del Libro de Bogotá. Esta vez la experiencia no fue tan grata como en ocasiones anteriores. Suelo ir a la feria cada dos o tres años y lo hago como una sana costumbre para despejarme y vivir una experiencia académica y cultural, pero esta vez fue todo lo contrario. De entrada te encuentras con la ya habitual extensa fila del último domingo de la feria, y digo habitual porque ese suele ser el día al que asisto normalmente cuando se me presenta la oportunidad. También es habitual encontrar demasiada gente que también quiere vivir esa experiencia cultural, otros que quieren aprovechar ofertas y alguno que otro quiere curiosear.

Tuvimos la fortuna, junto con mi Mamá y mi sobrino, de llegar temprano y admirar el pabellón de Francia, era grande y bello pero me fui con la sensación de que había sido muy poco. Después de tanta publicidad esperaba una experiencia más majestuosa. Sí, son muy lindas las caricaturas y el pequeño cafetín que tienen allí, pero al salir del pabellón me fui con una sensación de ¿eso es todo?

Por supuesto que no todos los males de la feria son culpa de la organización, allí en el pabellón francés te empiezas a topar con ese tipo de personas que no tienen conciencia del “otro”, personas que pasan horas mirando las bellas ilustraciones allí expuestas pero sin dejar mirar a los demás, sin dejar de nombrar a las decenas de personas que posan una y otra vez para tomarse su mejor selfie mientras obstaculizan el paso de los demás. Eso era tan solo un abre bocas, de ahí en adelante todo se pondría peor.

Pabellones llenos y abarrotados de gente. Insisto, en ocasiones anteriores también he asistido el último domingo de la feria pero esta vez fue imposible. Era como entrar o salir de un Transmilenio en hora pico, gente atravesada en los pasillos para tomarse fotos o para ver durante minutos el libro que al final no iban a comprar, personas abarrotadas sobre vitrinas o estantes que no dejaban ver a los demás, gente sentada en el piso como si fuera un parque, gente que dejaba coches de bebé atravesados en cualquier lugar, en ocasiones sentía como si tuviera que hacer fila solo para poder mirar, sin olvidar los personajes cargados de paquetes que no tienen el menor cuidado en ponértelos sobre el cuerpo e incluso sobre la cara y sin olvidar tampoco a los zombies que no admiran la feria sino que están pegados a su celular, esos zombies que te encuentras en cualquier parte de la calle y que andan sin conciencia de la gente a su alrededor.

Ahora, lo de la gente es una cuestión cultural, vivimos en un país donde ya se nos olvidó hasta andar por la derecha o respetar el paso de alguien. Pero volvamos al otro gran problema, el de contenido. Los pabellones son como una especie de Deja Vu, y no lo digo por la excesiva cantidad de pabellones de la Panamericana, lo digo porque muchos de estos pabellones ofrecen lo mismo. Autosuperación, yoga, mandalas para colorear, recetas (porque ahora todos son chefs), Juego de Tronos, narcos, “paz” en Colombia, youtubers, y mucho García Márquez (es evidente el eterno legado del Nobel en nuestra cultura, pero no todo en la vida literaria de Colombia es Gabo). Tampoco puedo dejar de mencionar la excesiva dosis de Marvel y DC Comics que encontré en cada pabellón seguramente para saciar las necesidades de la generación “Bazinga”, son geniales los comics pero la moda Sheldon Cooper está arruinando este maravilloso arte.

Otro de los grandes problemas de esta feria estuvo en la poca cantidad de contenido en historia universal. Como muchos, soy un gran fanático de todo lo relacionado con la Segunda Guerra Mundial pero ya se hace tedioso que este sea el único tema del que al parecer se puede encontrar amplio contenido, Enciclopedia de la Segunda Guerra Mundial, Enciclopedia del Tercer Reich, Historia del Fascismo, Grandes Batallas de la Segunda Guerra Mundial, Armas de la Segunda Guerra Mundial, sin olvidar que cada pabellón e incluso casi cada stand contaba con sus respectivas copias de Mein Kampf. Allí, en medio de los tumultos podías encontrar uno que otro texto de la Primera Guerra Mundial o algo sobre historia de Colombia pero algo muy breve. Siguiendo con la tendencia histórica, es muy deprimente ver que ya no son tan populares las grandes biografías de Churchill, Gandhi, Mandela, entre otros; es cierto que los tiempos cambian pero es deprimente que las “grandes biografías” de ahora sean, por ejemplo, las de los “nenés” de One Direction o las de los actores del elenco de “Crepúsculo”. También deprime, por supuesto, tener que encontrar la promoción de los libros de nuestras "celebridades" como, por ejemplo, Jota Mario o Carolina Cruz.

Hay otro aspecto en la feria que va más allá de los libros, pasan los años y te vuelves a encontrar con los mismos stands de siempre. Caricaturas, llaveros, botones, afiches de bandas musicales, manga por aquí y animé por allá, cosas muy dignas de una feria del hogar pero que nunca les he encontrado cabida en una feria del libro. Curiosamente estos stands son los que más congestiones generan y son los mismos stands que veo desde que me llevaban a la feria cuando estaba en el colegio (finales de los 90). Seguimos nuestro recorrido, ya era mediodía y el hambre apremiaba, para nuestra desgracia llovió, y cuando parecía no caber más gente empezó a ingresar mucha mas en los pabellones, no fue tiempo para almuerzo sino para un pequeño refrigerio.

Mientras escampaba seguimos allí recorriendo algunos lugares, esta vez uno con un poco más de aire, el pabellón de las universidades. Publicaciones académicas que traen a mí la nostalgia de haber pasado por uno de los campus mas bellos del país, es allí donde encontramos breves momentos de paz. En el pabellón internacional también hubo momentos de paz, el bello stand de Brasil, el didáctico stand de Alemania o inclusive el stand de la Portugal de Pessoa fueron otros de los pequeños espacios dignos de un ambiente cultural.

Ya pasada la lluvia volvimos a intentar por el almuerzo pero el esfuerzo fue en vano. Aquí te encuentras con otro problema recurrente, un área de restaurante abarrotada digna de una competencia por encontrar una mesa, es una competencia que requiere de paciencia, velocidad, y la habilidad para incomodar con miradas a la persona que ya terminó de comer para que esta desocupe la mesa rápidamente. No nos íbamos a prestar para esto ni mucho menos para comer en las escaleras como a muchos les tocó. Es indigno que entre tantas ampliaciones que hacen en Corferias nunca se esmeren por ampliar la zona de comidas y pretendan resolver todo con carpas temporales, esto es un problema de décadas.

Los tumultos continuaban y del mismo modo el Deja Vu entre los pabellones. Lo diferente estaba en la sección infantil, me acompañaba mi sobrino de 11 años con unas insaciables ganas de explorar cuanto libro y juguete pudiera encontrar, pero en medio de tantos tumultos la experiencia se hizo frustrante hasta para un niño porque debí llevarlo de un lado a otro de la mano para evitar que se perdiera entre la multitud, no hubo espacio alguno que él pudiera explorar en total libertad. Habían espacios que ofrecían cosas especiales para los niños pero el tiempo en la FILBO es muy corto para pasarlo entre filas; nos arriesgamos a hacer una, la fila para ver un pequeño stand de Star Wars; casi media hora de fila para ver un cuarto con 3 figuras de LEGO sobre la saga, figuras que acapararon los visitantes para tomarse cuanta foto se les ocurriera.

Así pasaron las horas, miraba a lo poco que se podía mirar a mi alrededor y no encontraba nada que me llamara la atención, ni siquiera una “súper” oferta que fuera irresistible. Mi Mamá, quien también nos acompañaba, tampoco se hallaba en aquel lugar, nos mirábamos con cara de decepción y hasta de angustia por el excesivo número de personas y por lo difícil que era encontrar un espacio para admirar realmente todo el material que ofrecían las distintas editoriales. Fue ella la que me hizo caer en cuenta que encontrábamos lo mismo en casi todos los stands y por eso fue que ella solo se llevó de la feria un libro sobre aves. Tal vez el único que si disfrutó algo de la feria fue mi sobrino puesto que encontró algún material de su interés a precio asequible, lo demás que él quería adquirir estaba a precios superiores a los 50mil pesos, pero lo mas triste es que lo que él quería admirar estaba cubierto por multitudes o filas que lo abarrotaban todo.

Mientras atravesábamos el mar de gente me tope con una de las pocas cosas interesantes que vi en esta feria y no tenía que ver precisamente con libros. En un pequeño stand pude encontrar billetes de todas partes del mundo. Yo, numismático aficionado, me sentí atraído por ese pequeño recinto y di con el único objeto que adquirí en esta feria, a falta de textos sobre el conflicto en la antigua Yugoslavia compré un billete de 50 Dinares de Yugoslavia del año 1985, lo mejor de todo es que lleva estampada en él la imagen del Mariscal Tito.

Fue así como llegamos al segundo piso del pabellón empresarial, creo que era el de Colsubsidio. Allí encontramos otro momento de tranquilidad pero fue gracias a que el ambiente estuvo amenizado por unos gaiteros de los Montes de María. Mientras nos deleitábamos con su música apreciamos un pequeño stand de 4-72 en el que le enseñaban a los más pequeños lo que era una postal, del mismo modo nos daban la oportunidad de enviar una postal a cualquier parte de Colombia o del mundo, mi sobrino envió una a sus padres, pero para mi desgracia no encontré recurso que me permitiera tener en ese momento la dirección de la mujer que amo y que se encuentra en tierras australes, todo mal.

Y así transcurrió este recorrido por la feria del libro, en años anteriores se me iba el día entero allí, recorriendo de extremo a extremo el lugar una y otra vez sin ganas de irme, pero esta vez fue diferente. La congestión, la monotonía y la poca oferta en historia hicieron que por primera vez en mi vida me dieran ganas de irme de allí a las pocas horas y no querer quedarme hasta que me dieran las horas de la noche. Tal vez la congestión hizo que me perdiera la oportunidad de admirar algunas joyas escondidas por ahí, pero hago parte de lo miles de colombianos que solo pueden asistir a esta feria en ese último día domingo de feria debido a que la jornada laboral no nos da para más. Por desgracia no puedo admirar las charlas y conferencias como las de Coetzee, pero lo que me entristece esta vez es más una cuestión de fondo, de asimilar que mas que una feria cultural esta feria se ha convertido en una feria comercial repetitiva y que la oferta en materia de libros se hace escasa para las miles de mentes curiosas que sentimos un afán constante de investigar. Al partir noté que por primera vez en mi vida me fui de la feria del libro sin un libro entre mis brazos. Ahí la conclusión fue sencilla, te cambio un día de estrés en la feria del libro por mediodía de tranquilidad en la Lerner o hasta en Dislectura cerca a la Jiménez.

Jonathan Gamboa Melo
Politólogo. Universidad Nacional de Colombia
@GamboaM87

miércoles, 8 de febrero de 2017

TRUMP


El mundo quedó en shock, abrumado y desconcertado por la elección de Donald Trump como Presidente de los Estados Unidos. Lo que sucedió el martes 8 de noviembre de 2016 es también una muestra de lo desgastada y sobrevalorada que esta la democracia, un sistema político que está lejos de ser el mejor aunque es el menos malo, un sistema político que en su esencia es el gobierno de las mayorías pero que en la realidad es la imposición de las mayorías.

Pero, ¿por qué Trump? Este fenómeno no es algo de pocos meses, es la conclusión de un sistema bipartidista desgastado al cual Trump entró como la anti política, como la forma misma de gobernar sin los engorrosos pactos burocráticos, sin la hipocresía, y con un espectáculo digno de un mundo apático al cual es difícil de sorprender.  En el país más soberbio y arrogante del mundo Trump ha arribado a la política como el entertainer, el entrepeneur, el super star. Trump es soberbio, arriesgado, ostentoso, machista, sin pelos en la lengua; Trump es el risky player, el maverick, el del amazing comeback. En resumen, TRUMP ES AMERICA!



Hace 8 años los Estados Unidos vivieron la juerga del Hope and Change, la esperanza de un mundo mejor en el cual ellos seguirían siendo el centro del universo. Hoy viven la resaca de ese Hope and Change, Obama fue un compendio de paños de agua tibia y los estadounidenses sufren porque ya no son el centro del universo, aún no saben cómo asimilar que hacen parte de un mundo multipolar. China, Rusia, Alemania, Reino Unido, Japón y hasta aquel Canadá del que tanto se burlan tienen más potencial hacia el futuro. Los Estados Unidos son una nación arruinada moralmente, el gigante de la Guerra Fría es ahora un país polarizado, con miseria en aumento, un país huérfano de poder que le debe millones los gigantes asiáticos. Al no saber cómo asimilar que son uno más, sus ciudadanos se han desgastado durante años en buscar culpables al declive de su potencial.

Es este contexto apareció Trump, colándose inicialmente entre Bush, Christie, Julliani, entre otros. Trump empezó a gestarse como el outsider, le dio a la gente lo que quería escuchar. Populista y  con tintes de dictador, Trump le envió un mensaje poderoso a un país herido en su ego, Make America Great Again. Trump apeló a la nostalgia por ese país que era amado u odiado en todo el mundo, ese país que muchos anhelan “arrebatarle” a latinos y musulmanes que los están “invadiendo”. Trump se llevó por delante a una Hillary Clinton desgastada por su campaña contra Bernie Sanders, una Hillary que perdió su gran oportunidad de ser presidente, no ahora, sino hace 8 años cuando los norteamericanos prefirieron en las primarias demócratas a un joven carismático e inexperto por encima de ella.

La llegada de Trump habla muy bien y muy mal del propio legado de Obama. En una época de sismos políticos alrededor del mundo Donald representa un golpe de opinión a una presidencia que no cumplió ni la mitad de lo que prometió, al mismo tiempo, sus primeros días de gobierno hacen ver a Obama como un gran presidente, aquel que se ganó el afecto de muchos a punta de carisma mientras bombardeaba medio oriente con drones y mientras su administración deportaba a más inmigrantes que todos los presidentes del siglo XX juntos. Para bien o para mal Trump se muestra tal y como es, un lobo sin disfraz que remplazo a un lobo disfrazado de oveja.

El Huracán Trump apenas comienza, el mundo está siendo sacudido de la forma más inesperada gracias a un magnate de reality show, un “ídolo” de barro, o de oro,  creado por los propios estadounidenses que hoy lo rechazan, aquellos que hoy vociferan el ya popular “NOT MY PRESIDENT” son los que hace unos años lo admiraban como el ideal estilo de vida americano. Hoy el reality es real, no hay libretos ni dramas sobreactuados, Trump es el jefe de una empresa en bancarrota moral que quiere devolverle a esta la “grandeza” en letras doradas mientras los estadounidenses son víctimas de su propio invento.

No será fácil para Donald ni para resto el mundo, en este caso no tendrá el poder absoluto al que está acostumbrado, pero seguramente el mandato popular, que por cierto es irrisorio al no ganar en realidad en el voto popular, le permitirá ejecutar las más atrevidas y desesperadas medidas para hacer que su país vuelva a ser el centro del universo. 

Yes America, Trump is now your president. DEAL WITH IT!


Jonathan Gamboa Melo
Politólogo. Universidad Nacional de Colombia
Twitter @GamboaM87

lunes, 1 de agosto de 2016

Colombia, tierra de call centers.

Cada vez parece más inevitable que la primera experiencia laboral de millones de colombianos sea trabajar en un call center. Este tipo de trabajo se ha convertido en una salida fácil para muchos que se tienen que agarrar de lo que sea para sobrevivir. Pero lo más frustrante de todo viene desde arriba, desde las altas esferas responsables de la construcción de políticas públicas para la generación de empleo.

Constantemente vemos como el Gobierno se jacta de sus ferias de empleo en las cuales hablan de miles de vacantes para profesionales y no profesionales. Ya he mencionado en otras oportunidades lo frustrante de estos “procesos de selección” que empiezan con un detalle que parece minúsculo, solo debes presentarte con tu cédula, he ahí el detalle. Estas ferias de empleo son un espacio para burocratizar, aún más, la búsqueda de empleo. Es cuestión de hacer filas, recibir fichas, llenar y llenar formas, presentarse a extensas jornadas en las que la solución más común es trabajar en un call center. Una de las mayores frustraciones pasa por los estudiantes y profesionales universitarios, aquellos que tienen que financiarse con migajas de un mercado laboral patético en el que todos, sin importar sus habilidades, son embutidos en esa maquila tercermundista que se muestra ante el mundo como competitiva.

Eres administrador? Trabaja en un call center. Eres politólogo? Trabaja en un call center. Eres publicista? trabaja en un call center. Sabes idiomas? Trabaja en un call center. Call Center Para Todos! Esta es la premisa de esta política de empleo, empleo barato e infeliz. Una política de empleo que no es capaz de desarrollar las habilidades y aprovechar el potencial de cada uno de los colombianos. Es un empleo frustrante, en el cual debes aguantar la mierda de un usuario insatisfecho por un servicio que tú no prestas o en el cual debes, como bien lo describiría Homero Simpson, telemendigar unos minutos de tiempo o una pequeña colaboración para vender bienes y servicios.
Así como es un trabajo frustrante, es frustrante que el Gobierno nos venda esto como una revolución del mercado laboral del mismo modo que nos vende la mentira que un programa de becas para “pilos” es una revolución educativa. Esto es en realidad un mercado de migajas, un mercado en el cual solo dan ganas de irse a otra parte a buscar la patria que te han negado aquí por no pertenecer a la rosca, por no pertenecer a esa miseria cultural en la cual no llegarás lejos si no sobas chaqueta o si no tienes un apellido de alcurnia.


Es el futuro de Colombia. Mientras aquellos que tienen la oportunidad se fugan con sus ideas a otra parte otros se hunden en un mar de frustración recibiendo migajas de un mercado laboral que en ocasiones no da ni para sobrevivir. No somos un país de científicos, no somos un país de ingenieros, no somos un país de intelectuales, somos un país del que hay que huir. Somos Colombia, tierra de call centers.


Jonathan Gamboa Melo
Politólogo, Universidad Nacional de Colombia. Twitter @GamboaM87

martes, 12 de julio de 2016

EURO 2016, un tiro por la culata.

Posiblemente, la de 2016 es la Eurocopa más aburrida de la historia, o al menos de todas la que he tenido la oportunidad de ver. Hace 20 años tuve la oportunidad de ver por primera vez una Eurocopa de naciones, en aquella oportunidad era un torneo de gladiadores (Klinsmann, Zidane, Gascoigne, Shearer, Möller, Laudrup, entre otros), un torneo de partidos mano a mano en los que no habían complejos y al cual llegaban a la cita equipos que ofrecían un gran espectáculo. 20 años después un panorama sombrío sacudió al fútbol Europeo, no precisamente por la victoria de Portugal, sino por las circunstancias que convirtieron a este torneo en algo aburrido, lucrativo, y ajeno al espectáculo. 


Hace algunos años, aquel crack llamado Michel Platini se metió en la jugarreta de ser presidente de la UEFA, algo que contó con el beneplácito de la comunidad del fútbol mundial. Y no era para menos, Platini, un tipo estético en la cancha, promovía una presidencia con las mismas características. Pero para desgracia del fútbol europeo sucedió todo lo contrario, su mandato fue nefasto. Cegado por el amor al dinero, Platini tuvo la “genial” idea de ampliar los cupos para las competiciones europeas algo que afectó notablemente torneos como la Champions League y la Europa League, a estos grandes torneos llegaron equipos hasta de Chipre y Azerbaiyán, equipos que solo sirven para ampliar la diferencia de gol del Real Madrid, el Barcelona, el Bayern Múnich entre otros. La idea era clara, más equipos igual a mejor negocio. ¿El pretexto? Diversificar los torneos, brindarles a más países la posibilidad de disputar estas competiciones para hacer un torneo más “justo”. Esta tendencia se trasladó hasta la Eurocopa de naciones, Platini y su séquito de bandidos dirigénciales tuvieron la “maravillosa” idea de organizar un torneo de 24 equipos con el mismo pretexto de diversificar el torneo; sí, lo diversificaron tanto que a este torneo llegaron equipos como Albania y los MEJORES TERCEROS podían clasificar a la fase de octavos de final.

Otro aspecto crucial de cara a la Eurocopa de 2016 fue la elección de la sede. Hacia 2010 Francia, Italia y Turquía se disputaron la sede del torneo, con un francés presidiendo la UEFA la decisión no podía ser otra, Francia sería el destino del torneo por tercera vez, seguramente un nuevo esfuerzo dirigencial para darle una mano a una selección que ha tenido muy buenos resultados jugando como anfitriona de los torneos. La elección de la sede se selló con las desafiantes declaraciones de Platini en las que manifestaba que Turquía podría organizar un torneo importante el día que la UEFA tuviera un presidente turco.

Pasados los años el torneo se mantuvo en pie, pero poco antes el mundo del fútbol se sacudió con el terremoto del FIFAgate en el cual Platini fue arrastrado por esa corriente de dirigentes apasionados por el dinero. Este sería el primer desquite que el fútbol le haría al Platini dirigente, no poder estar al frente de la UEFA mientras se desarrollaba el torneo en su tierra natal, se desvanecían sus ilusiones de estar en la ceremonia de premiación tal vez entregándole el trofeo Henri Delaunay al capitán de la selección francesa. Pero ahí no terminarían las desgracias para este Platini del lado oscuro, el fútbol le daría una lección aún más significativa.

La Eurocopa de 2016 fue un torneo aburrido y poco entretenido. Partidos con equipos acomplejados ante las grandes naciones, partidos en los que solo un equipo se disponía al futbol de ataque mientras el otro jugaba al cerrojo, no por ser fiel a un estilo como los italianos, sino por puro miedo a los “nombres”. Vimos partidos en los que desde los primeros minutos se podía percibir un empate y dependiendo el caso un alargue y unos penales. También vimos la continuidad de una tendencia marcada desde el mundial Brasil 2014, algo que describió acertadamente Alan Shearer como la desaparición del 9, del bombardero, del delantero de área. En ese afán por imitar eso que llaman el fútbol control o la PPP (presión, posesión y precisión) los entrenadores han ido relegando al delantero 9. Por supuesto que en esta Eurocopa los equipos tenían un delantero de área, pero un Giroud, un Mario Gomez, o un Mandžukić no le calzan las botas a un Henry, un Klose o un Šuker, solo por nombrar algunos ejemplos. El resultado no podía ser otro, un promedio de solo 2 goles por partido, pero bueno, tuvimos equipos que ganaron muchas veces la posesión del balón como España y con esto los “líricos” del fútbol deben estar complacidos. 

En la primera ronda sucedió lo que muchos temían, la clasificación de equipos mediocres que llegaban como mejores terceros, esos que por el azar o por el mínimo esfuerzo se colaban entre los grandes del continente. El desarrollo del torneo fue un somnífero partido tras partido y tal vez alguno coincidirá en que el mejor encuentro del torneo no lo ofrecieron Alemania, Italia o España, sino que lo ofrecieron Bélgica y Gales con una serie de cuartos de final para el recuerdo, para lo poco que se puede recordar de este torneo. El torneo avanzó con algunas sorpresas como la que dio Islandia, otro de los gratos recuerdos que deja esta Euro, un equipo chico que entendió lo que era jugar sin complejos frente a los grandes. España y su posesión del balón sucumbieron ante un catenaccio un poco más estético, Alemania llegó lo más lejos que pudo sin un delantero de área pero con el consuelo de tontos de por fin eliminar a Italia. Mientras tanto Francia se agrandaba como siempre lo hace cuando juega de local. Y por ahí, en medio del escepticismo, llegaría Portugal, ese equipo que no pudo con Austria, Hungría e Islandia en la primera ronda, el equipo que Croacia tuvo contra las cuerdas, el equipo al que Polonia temió luego de marcarle un gol, el equipo ante el cual Gales se desvaneció. Contra todo pronóstico ese equipo llegaría al Stade de France, aquellas “grandes finales” de las pollas se desvanecerían ante un Francia Vs Portugal. No es necesario entrar en análisis profundos de lo que todo el mundo vio, Portugal empató nuevamente en los 90 minutos mientras que Francia parecía aquella Portugal de la final 2004, impotente ante el férreo juego defensivo de su rival. En algún rincón del planeta Michel Platini estaría viendo desde lejos la final que quiso presenciar en palco presidencial, viendo el trofeo que hubiera deseado entregarle a Lloris, y lo mejor de todo, Platini tendría que ver desde lejos como un MEJOR TERCERO le ganaba su Eurocopa de 24 equipos a su amada Francia.

Te salió el tiro por la culata, Monsieur Platini.


Jonathan Gamboa Melo
Politólogo. Universidad Nacional de Colombia
@GamboaM87

jueves, 21 de enero de 2016

La receta Kirchnerista. La propaganda en la era Petro.

ADVERTENCIA: Esta columna no está dedicada a proteger a los nefastos medios de comunicación colombianos, es simplemente un paralelo entre dos modelos de propaganda oficial, el argentino en la era Kirchner y el de Bogotá en la era Petro. Es bueno hacer esta aclaración para evitar que los fanáticos caudillistas traten a quien les escribe como mentiroso, mafioso mediático, fascista, y cómplice del terror.

Pasados varios días del fin del mandato de Gustavo Petro es momento de realizar un análisis con cabeza fría sobre su gestión. Pero sin reincidir en los aspectos mencionados constantemente por distintos periodistas y académicos, y por los cuales el alcalde vive peleando a diario, esta columna pretende hacer un breve análisis de los 4 años del aparato mediático de la “Bogotá Humana”, en especial en el espectro televisivo. 

Constantemente se comete el error de comparar ideológicamente al ya ex alcalde con el “castro-chavismo”, esto es una gran equivocación. La receta que nos aplicaron a los bogotanos durante los últimos 4 años, especialmente en el campo mediático, fue la del Kirchnerismo. Desde la llegada al poder de los Kirchner (Néstor y su esposa Cristina Fernández) se desplegó un gran aparato mediático gubernamental para promocionar los nuevos valores gubernamentales y para contrarrestar el aparato mediático controlado por el Grupo Clarín. En esta medida el derroche en publicidad estuvo enfocado en dos frentes, el primero destinado a promocionar los resultados del gobierno y el segundo destinado exclusivamente a señalar y culpar de todos los problemas del país a cualquier expresión contraria al gobierno especialmente a las críticas provenientes de los medios privados de comunicación. 

Del mismo modo el gobierno Petro desplegó todo un arsenal de publicidad para mostrar a la ciudad más “humana” del mundo. Canal Capital se convirtió en el paralelo criollo del Canal 7 de Argentina, esa ventana gubernamental destinada a promocionar al nuevo alcalde con benevolentes estadísticas y a utilizar los errores de gobernantes del pasado para exculpar la improvisación de su gobierno.  Aunque en Argentina fueron más allá del canal del gobierno, fue tal la polarización y el odio sembrado que prácticamente todos los periodistas llegaron a tomar partido privando a la ciudadanía de tener un análisis balanceado de la situación del país. Así las cosas de un lado estuvo el Grupo Clarín, eterno grupo mediático que con su maquinaria arremetió día tras día contra el gobierno de los Kirchner; del otro lado los medios del Estado y otras tantas franjas de opinión que había logrado coartar el oficialismo como los programas televisivos del Canal 9 Duro de Domar, y TVR (programa que se había convertido en la conciencia mediática del pueblo argentino y que pasó a servir a los intereses del Estado), además del canal de noticias C5N (aquel que se atrevió a dar como ganador de las elecciones presidenciales al oficialista Daniel Scioli).

Hay una cosa distinta en el caso Petro, este aun no gobierna a nivel nacional y por lo tanto no es tan fácil competir desde un canal regional con la maquinaria mediática de los medios privados de comunicación como Caracol o RCN. Pero la receta fue la misma, al igual que los programas de televisión argentinos como 678 (de línea editorial kirchnerista) el Canal Capital lanzó una franja de “opinión” con programas de similares características como ‘La Controversia’ presentado por León Valencia o ‘Las Claves’ presentado por el apático Antonio Caballero. Hay que reconocer que la franja de opinión de la “televisión más humana” logró ser más independiente que en el caso argentino y no se vio una marcada línea editorial desde el poder ejecutivo; aunque la línea editorial si se vio claramente reflejada en el magazín de las mañanas llamado ‘El Primer Café’ en donde Antonio Morales dejó a un lado su carácter periodístico convirtiéndose en fiel escudero del alcalde Petro y creyendo que vendiendo al gobierno local como “antisistema” lograría mantener la independencia que caracteriza a un buen periodista. Del otro lado, el de los medios privados de comunicación, también vimos este tipo de comportamientos erráticos por parte de periodistas de “alto prestigio” como Félix de Bedout y Vladdo quienes previo a la elección de Petro como alcalde le lanzaban grandes elogios como uno de los mejores políticos del país, pero a la llegada de Petro a la alcaldía se desataron en críticas contra el mismo sin asumir la responsabilidad de haberle dado “bombo” en el pasado, sobre todo en el caso de Vladdo quien parece haber olvidado que fue parte de la campaña de Petro a la alcaldía. 

Otro de los periodistas que se jugó su prestigio en esta etapa fue Hollman Morris, quien desde la dirección del Canal Capital se convirtió en el Joseph Goebbels de la administración Petro, su “ministro de propaganda”, aquel que en cuestión de meses se convirtió en fiel lazarillo del alcalde a tal punto de lanzarse a la política por capricho de su amado líder y al extremo de respaldar la candidatura de reelección presidencial de Juan Manuel Santos por orden explicita del alcalde. En la etapa de Morris al frente del Canal Capital vimos el gran derroche de dinero en una serie con alto contenido ideológico llamada ‘Crónicas de un sueño’, esta ‘súperproducción’ fue una errada mezcla de ficción y documental, aburrida, con un marcado sesgo ideológico para culpar a la derecha de todos los males del país, y fue además un espacio tipo ‘infomercial’ para promocionar al Canal Capital. Este programa fue el resumen del paso de Morris al frente del Canal, un derroche innecesario de dinero destinado a la promoción ideológica, televisión empacada y vendida como “memoria histórica”. 

En el caso argentino fue más fácil mirar hacia el pasado puesto que en este se hallaba una dictadura hostil y por desgracia el kirchnerismo utilizó este pasado oscuro para tratar de eximir a Néstor y a Cristina de cualquier crítica. Es la receta de la izquierda latinoamericana de creer que pueden hacer lo que se les da la gana simplemente porque fueron víctimas en el pasado. Es tan bajo este tipo de manipulación mediática que la propaganda oficial cae en los mismos vicios de los medios privados de comunicación como utilizar el dolor ajeno para sus propósitos particulares. A pesar de que en Colombia no vivimos una dictadura atroz como en Argentina si padecimos de una clase política tradicional que se atornilló en el poder a toda costa, y es esta clase política tradicional la cual utilizó Petro para creer que podía hacer lo que le daba la gana simplemente porque los del pasado lo habían hecho muy mal. 

En este punto de victimización y explotación del dolor ajeno vale la pena resaltar otro aspecto similar entre las dos propuestas mediáticas, en el caso argentino el kirchnerismo utilizó a la noble asociación de ‘Las Madres de la Plaza de Mayo’ para sus fines políticos, del mismo modo el petrismo a utilizado políticamente a las víctimas de los falsos positivos quienes formaron una asociación que curiosamente se llama ‘Madres de Soacha’ y las cuales eran mostradas constantemente en el Canal Capital, no con el objetivo de socializar su drama sino con el objetico de utilizar su dolor para acusar de complicidad con la guerra a todo aquel que se opusiera a la “Bogotá Humana”. Esta vil y baja actitud, de utilizar el dolor ajeno para fines políticos, curiosamente recuerda a lo que hacen los Estados Unidos con ‘Malala Yousafzai’ quienes se dedican a pasearla por todo el mundo para hacerse ver como los buenos del paseo, los humanitarios; utilizan su experiencia de dolor para señalar al otro como poco civilizado y así poder posar ellos de democráticos y humanitarios. 

Las similitudes entre el modelo televisivo kirchnerista y el petrista no terminan ahí y fueron a tal punto de tener un programa de “humor”. Fue así como el Canal Capital tuvo en su parrilla el programa ‘Juan Pérez Dice’, una copia barata del programa argentino ‘Peter Capusotto y sus videos’. Esta versión criolla con humor político no fue más que un programa ridículo, con risas tan forzadas que las de ‘Sábados Felices’, un programa hecho para burlarse de todo lo contrario al gobierno de Petro por un grupo de cuenteros que se creen Jaime Garzón; este patético programa llegó al punto de insinuar que todas, absolutamente todas las quejas de la ciudadanía en contra de la administración distrital eran simplemente mentiras de un complot mediático en contra del aquel entonces alcalde. 

Por supuesto que no todo es malo. También se hizo una inversión para promocionar la identidad cultural, pero estos esfuerzos se ven opacados por ese espíritu de revancha digno de aquellos que abogan por la reconciliación pero que en la práctica no aplican su significado, creen que la reconciliación es decir que todo lo pasado fue perverso y que ser víctimas de ese pasado los exculpa de ser criticados por sus errores en el presente. Esta receta mediática fue tan solo un experimento como lo fue en general la ‘Bogotá Humana’, un experimento de gobierno de lo que sería Gustavo Petro como Presidente de la República. Es un buen momento para recordar estos antecedentes e imaginar un futuro no muy lejano en donde ‘Señal Colombia’ y ‘Señal Institucional’ pueden tener los mismos vicios de revancha de un gobernante resentido. 

Creer que atacar a los medios tradicionales de comunicación es justicia social no es más que una excusa para levantar cortinas de humo y no abrirle espacio a la autocrítica. En medio de esta disputa entre medios oficiales y privados, como en el kirchnerismo y en la “Bogotá Humana”, aparece la verdadera víctima, el ciudadano común y corriente, aquel que recibe de un lado las mentiras mediáticas de los sectores privados, que nos hacen creer que todo va por mal camino, y del otro lado las mentiras mediáticas del oficialismo caudillista para hacernos creer que todo va por buen camino. Lo mejor es no caer en alguno de los dos extremos.



Jonathan Gamboa Melo
Politólogo. Universidad Nacional de Colombia
@GamboaM87