Irán 1971, el Sha Mohammad Reza Pahleví se convirtió en el anfitrión de una de las fiestas más ostentosas de la historia mientras la mitad de la población de su "imperio" vivía en medio de la pobreza. Con una fuerte intención propagandística y en medio de su megalomanía, el Sha comisionó la organización de un gran evento para conmemorar los 2.500 años del Imperio Persa, una alegoría al imperio de Ciro II el Grande del cual el Sha se juraba como descendiente directo cuando en realidad era una imposición auspiciada por las potencias occidentales. Era la antesala a la caída del régimen del Sha, fueron este tipo de ostentosidades y abusos el caldo de cultivo para la posterior Revolución Islámica que se impondría en el país. Una fiesta pomposa, que obligó a plantar árboles en medio de la nada, a llevar pájaros españoles a un lugar donde morirían del calor, a crear una mini ciudad de kioscos para recibir a fastuosos invitados de diversos rincones del mundo. El Duke de Edimburgo, la Reina de Dinamarca, El Rey Juan Carlos de España, El Mariscal Tito, Nicolae Ceaușescu y su fastidiosa Elena, el vicepresidente de Estados Unidos Spiro Agnew, el jefe del Presídium Soviético Nikolai Podgorny, Sukarno, el Emperador Haile Selassie, el monarca Raniero III de Mónaco y la bellísima Grace Kelly a su lado, emires, príncipes de oriente medio, todos de diversas orillas geográficas e ideológicas en un mismo lugar, haciendo fila para saludar al autoproclamado "Rey de Reyes", el Sha.
Durante 3 días Persépolis se convirtió en el centro del mundo, con cenas traídas de Europa, dispositivos de seguridad sin precedentes, desfiles que duraron horas y hasta show de luces y pirotecnia. Tanta pomposidad era realmente una isla, Irán vivía en gran descontento con el régimen del Sha. Mientras este proclamaba a Ciro el Grande como el padre de los Derechos Humanos, la población no tenía permitido manifestarse públicamente, la disidencia era encarcelada y torturada, y la única salida para muchos era el exilio; tal vez lo único destacado eran las libertades que habían obtenido las mujeres en este periodo, muy valiosas para lo que vendría después. La pobreza circundante contrastaba con los millones de dólares gastados en comida y servicios para una fiesta que se transmitió en vivo y en directo para todo el mundo, no hay Met-Gala ni posesión presidencial que se compare a lo que fue la celebración de los 2.500 años del Imperio Persa. Mientras en Persépolis se gastaban 360.000 huevos en cenas, mas de la mitad de la población iraní no tenía ni uno solo para comer. De 1971 a 1979 se consolidó la debacle, el Sha vivió en su nube de opulencia, creyéndose descendiente directo de Dios hasta abandonar el poder para jamás regresar a Irán. La Revolución Islámica triunfaría, y lo que parecería cambiar, terminó convirtiéndose en un retroceso y un infierno, en especial para las mujeres. De la fiesta más grande de la historia quedaron las imágenes y sonidos, el descontento popular y los vestigios de árboles y kioscos en medio de la nada en Persépolis.
El documental Decadence and Downfall In Iran: The Greatest Party In History muestra la forma como esta gran fiesta fue concebida y de paso como creó el camino para la decadencia del régimen del Sha Mohammad Reza Pahleví.
