Taller de Competencias Transversales (Día 1)
Es lunes y te dispones a invertir tu semana entera en algo llamado
“Taller de Competencias Transversales”, con ese nombre la incertidumbre es
total. Ves como cientos de personas son enviadas como cordero al matadero, como
si fuera de nuevo ese tedioso salón de clases del colegio; ahí te recibe tu
nuevo “orientador” que para desgracia tuya es otro psicólogo. El “taller”
empieza de la peor manera posible, con dinámicas, con hacer una “ruedita” entre
todos, bailar, y pasar al frente para presentarnos. De entrada es humillante y
penoso.
En pocos minutos te reafirmas en lo mal que anda la orientación
vocacional en nuestro país, estamos dejando esta orientación en manos de
psicólogos y no de académicos. Estamos perdiendo tiempo y recursos del Estado
en autoayuda, tiempo y recursos que se podrían invertir en actualizar a la
gente en las áreas para las cuales se han preparado; porque si de gastar
recursos se trata, es preferible invertirlos en la academia y no gastarlos en
dinámicas para ser “chéveres” y conocernos mejor. Luego de las “dinámicas”
viene el “contenido”, de entrada te manifiestan la oposición al aprendizaje
tradicional para pocos minutos después entrar en contradicción con frases como
“debes ser como una esponja que absorba todo”. Te presentan conceptos como la
“resignificación”, aquí lo importante es hacerte entender que tus conceptos y
tus principios no valen, lo que cuenta de ahora en adelante es tragar entero el
discurso de ser exitoso. Intentar no vale, es un fracaso; es el discurso del
exitismo en su máxima expresión.
Pasan los minutos y te sientes como en una prisión, constantemente te quieren
hacer sentir culpable aunque aun no sabes de qué. A los que peor les va es a
las personas reservadas, a aquellas que no “brillan” por su espontaneidad, los
introvertidos son personas que no serán exitosas. A pocas horas de haber
iniciado el taller ya se hace deprimente, debes tener algo mal en la cabeza si
no eres “agradable” y “sociable”; típico discurso de la psicología, ser tímido
es ser arrogante y ser prudente es estar a la defensiva.
Luego te das cuenta por qué te quieren hacer sentir culpable. Estar
desempleado no es culpa de un sistema inequitativo, estar
desempleado, según ellos, es culpa tuya por no tener actitud positiva. Estar
desempleado se transforma en algo malo, pero no por culpa de las injusticias
sociales, si no por culpa tuya. Algo anda mal en tu cabeza para que estés desempleado y la idea fundamental de estos “magníficos” talleres es
rehabilitarte. Así es, el Estado, en complicidad con las cajas de compensación,
te tratan como si te estuvieran rehabilitando de algo, ese algo que te impide
conseguir trabajo. El desempleo ha pasado a ser un estado mental.
Se aprovechan de la necesidad de la gente, siguen las dinámicas a manera
de carnaval de la pena ajena. La idea es someter a tus principios, los cuales
ellos confunden con prejuicios, en medio de bailes y otro tipo de dinámicas. Es
tan patético como ver a los personajes de “The Office” pero no tan divertido
porque lo estás viviendo en carne propia. Sigue el discurso para hacerte sentir
culpable, en pocas palabras te insinúan que ser serio y no andar sonriendo es
ser orgulloso; debes sonreír y “vivir la vida” porque de lo contrario no serás
exitoso en un país de “líderes” y gerentes de cubículo.
Como buena rehabilitación que se respete este taller tiene un componente
de taller de artes manuales. Dividen a las personas de acuerdo a su "forma de
ser" para que plasmen sus valores en carteleras a manera de arbolitos, de esta
manera el taller para ayudarte a conseguir empleo se transforma en el taller “manitos
creativas” en donde debes exponer tu arbolito para ganarte el aplauso del
público a manera de aprobación. Según esta psicología barata las personas se
dividen en Determinantes, Influyentes, Serenas y Concienzudas. Es ese afán de
clasificar a la gente para atropellar al individuo y nunca entender que todos
somos diferentes.
Más adelante viene la única parte agradable de la sesión, el almuerzo.
Pero no es agradable precisamente por que este sea gratis, es agradable porque
puedes respirar y huir durante una hora del discurso gerencial de “ser
exitoso en la vida”. Luego del almuerzo regresas a la inevitables dinámicas,
esta vez con un carácter más abusivo y transgresor, ahora la idea es contarle
experiencias personales a totales desconocidos, a ese resto de alumnos que es
una mezcla de todas la edades y todas la carreras. Es un ejercicio aun mas
incomodo con el ánimo de entrometerse en la vida de los demás. Tu primer amor?
Tu mejor navidad? Tu mayor “oso” en la vida? Todas esas preguntas innecesarias
destinadas supuestamente a mejorar las relaciones laborales pero que en
realidad contribuyen a la cultura del chisme que tanta reputación ha destruido
en Colombia.
Finalmente la primera sesión cierra con vídeos del nuevo “establishment”,
los “Millennials”, esa generación ególatra y presumida que hace lo que hace
solo para creerse mejor que los demás, esa generación que cree estar cambiando
el mundo a punta de “likes” y “hashtags”. Te muestran vídeos en donde cuentan
las “experiencias de vida” de jóvenes de 25 años o menos que son multimillonarios
gracias a una “app”, mientras pasa el vídeo miras a tu alrededor y vez la cara
de frustración de personas de 40 o hasta 50 años, personas que tienen una
mirada llena de frustración como si dijeran “no hice nada con mi vida”. Y así termina
la primera sesión para “combatir” el desempleo con psicología, con el constante
recordatorio de que lo importante es generar experiencias “memorables” para ser
exitoso en la vida. ÉXITO! ÉXITO! ÉXITO! le grita el establecimiento a aquel
que debe aspirar a un salario mínimo mientras sus sueños se truncan en un cubículo
de call center. Y en medio de la tristeza debes asumir con paciencia que tan solo es el primer día de estos talleres.
Jonathan Gamboa Melo
Politólogo. Universidad Nacional de Colombia
@GamboaM87