lunes, 28 de septiembre de 2015

El Espejismo de los Nuevos Empleos en Colombia (Parte II)

Taller de Competencias Transversales (Día 1)

Es lunes y te dispones a invertir tu semana entera en algo llamado “Taller de Competencias Transversales”, con ese nombre la incertidumbre es total. Ves como cientos de personas son enviadas como cordero al matadero, como si fuera de nuevo ese tedioso salón de clases del colegio; ahí te recibe tu nuevo “orientador” que para desgracia tuya es otro psicólogo. El “taller” empieza de la peor manera posible, con dinámicas, con hacer una “ruedita” entre todos, bailar, y pasar al frente para presentarnos. De entrada es humillante y penoso.

En pocos minutos te reafirmas en lo mal que anda la orientación vocacional en nuestro país, estamos dejando esta orientación en manos de psicólogos y no de académicos. Estamos perdiendo tiempo y recursos del Estado en autoayuda, tiempo y recursos que se podrían invertir en actualizar a la gente en las áreas para las cuales se han preparado; porque si de gastar recursos se trata, es preferible invertirlos en la academia y no gastarlos en dinámicas para ser “chéveres” y conocernos mejor. Luego de las “dinámicas” viene el “contenido”, de entrada te manifiestan la oposición al aprendizaje tradicional para pocos minutos después entrar en contradicción con frases como “debes ser como una esponja que absorba todo”. Te presentan conceptos como la “resignificación”, aquí lo importante es hacerte entender que tus conceptos y tus principios no valen, lo que cuenta de ahora en adelante es tragar entero el discurso de ser exitoso. Intentar no vale, es un fracaso; es el discurso del exitismo en su máxima expresión.

Pasan los minutos y te sientes como en una prisión, constantemente te quieren hacer sentir culpable aunque aun no sabes de qué. A los que peor les va es a las personas reservadas, a aquellas que no “brillan” por su espontaneidad, los introvertidos son personas que no serán exitosas. A pocas horas de haber iniciado el taller ya se hace deprimente, debes tener algo mal en la cabeza si no eres “agradable” y “sociable”; típico discurso de la psicología, ser tímido es ser arrogante y ser prudente es estar a la defensiva.

Luego te das cuenta por qué te quieren hacer sentir culpable. Estar desempleado no es culpa de un sistema inequitativo, estar desempleado, según ellos, es culpa tuya por no tener actitud positiva. Estar desempleado se transforma en algo malo, pero no por culpa de las injusticias sociales, si no por culpa tuya. Algo anda mal en tu cabeza para que estés desempleado y la idea fundamental de estos “magníficos” talleres es rehabilitarte. Así es, el Estado, en complicidad con las cajas de compensación, te tratan como si te estuvieran rehabilitando de algo, ese algo que te impide conseguir trabajo. El desempleo ha pasado a ser un estado mental. 

Se aprovechan de la necesidad de la gente, siguen las dinámicas a manera de carnaval de la pena ajena. La idea es someter a tus principios, los cuales ellos confunden con prejuicios, en medio de bailes y otro tipo de dinámicas. Es tan patético como ver a los personajes de “The Office” pero no tan divertido porque lo estás viviendo en carne propia. Sigue el discurso para hacerte sentir culpable, en pocas palabras te insinúan que ser serio y no andar sonriendo es ser orgulloso; debes sonreír y “vivir la vida” porque de lo contrario no serás exitoso en un país de “líderes” y gerentes de cubículo.

Como buena rehabilitación que se respete este taller tiene un componente de taller de artes manuales. Dividen a las personas de acuerdo a su "forma de ser" para que plasmen sus valores en carteleras a manera de arbolitos, de esta manera el taller para ayudarte a conseguir empleo se transforma en el taller “manitos creativas” en donde debes exponer tu arbolito para ganarte el aplauso del público a manera de aprobación. Según esta psicología barata las personas se dividen en Determinantes, Influyentes, Serenas y Concienzudas. Es ese afán de clasificar a la gente para atropellar al individuo y nunca entender que todos somos diferentes.

Más adelante viene la única parte agradable de la sesión, el almuerzo. Pero no es agradable precisamente por que este sea gratis, es agradable porque puedes respirar y huir durante una hora del discurso gerencial de “ser exitoso en la vida”. Luego del almuerzo regresas a la inevitables dinámicas, esta vez con un carácter más abusivo y transgresor, ahora la idea es contarle experiencias personales a totales desconocidos, a ese resto de alumnos que es una mezcla de todas la edades y todas la carreras. Es un ejercicio aun mas incomodo con el ánimo de entrometerse en la vida de los demás. Tu primer amor? Tu mejor navidad? Tu mayor “oso” en la vida? Todas esas preguntas innecesarias destinadas supuestamente a mejorar las relaciones laborales pero que en realidad contribuyen a la cultura del chisme que tanta reputación ha destruido en Colombia.



Finalmente la primera sesión cierra con vídeos del nuevo “establishment”, los “Millennials”, esa generación ególatra y presumida que hace lo que hace solo para creerse mejor que los demás, esa generación que cree estar cambiando el mundo a punta de “likes” y “hashtags”. Te muestran vídeos en donde cuentan las “experiencias de vida” de jóvenes de 25 años o menos que son multimillonarios gracias a una “app”, mientras pasa el vídeo miras a tu alrededor y vez la cara de frustración de personas de 40 o hasta 50 años, personas que tienen una mirada llena de frustración como si dijeran “no hice nada con mi vida”. Y así termina la primera sesión para “combatir” el desempleo con psicología, con el constante recordatorio de que lo importante es generar experiencias “memorables” para ser exitoso en la vida. ÉXITO! ÉXITO! ÉXITO! le grita el establecimiento a aquel que debe aspirar a un salario mínimo mientras sus sueños se truncan en un cubículo de call center.  Y en medio de la tristeza debes asumir con paciencia que tan solo es el primer día de estos talleres.


Jonathan Gamboa Melo
Politólogo. Universidad Nacional de Colombia
@GamboaM87

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