miércoles, 4 de octubre de 2017

De Merkel a Thatcher.



Angela Dorothea Kasner, criada en la Alemania Democrática, la Canciller, la mujer más poderosa del mundo, aunque hoy la reconocemos mejor por el apellido que adoptó de su primer matrimonio, Merkel.

El pasado 24 de septiembre Angela Merkel obtuvo en las urnas un renovado, aunque disminuido, respaldo a sus políticas. La campaña política no fue muy difícil, su principal contrincante, Martin Schulz, no se mostró muy distinto de Merkel durante la campaña; los debates políticos entre los dos fueron una charla condescendiente en vez de una contienda política entre dos proyectos distintos de nación. Merkel, fiel a un estilo moderado y contundente, logró para su partido político lo que ni siquiera Margaret Thatcher pudo, un cuarto mandato consecutivo como líder de su partido en el parlamento. Y es que son muchas las similitudes entre el Margaret y Angela, ambas estudiaron una ciencia exacta, Margaret química, Angela física, ambas fueron criadas en familias muy conservadoras (una familia metodista para Margaret y una familia con padre pastor luterano para Angela); y ambas fueron cobijadas por el líder político de su partido al cual terminarían “traicionando” después. En el caso de Thatcher cuando hizo a un lado a Ted Heath como jefe de los conservadores y para Merkel fue cuando denunció al propio Helmut Kohl luego de un escándalo con fondos a su partido.

Pero así como son muchas las similitudes entre estos dos fenómenos políticos también existen grandes diferencias. Thatcher fue traicionada por su partido político cuando quiso presentarse por cuarta vez consecutiva como líder de los conservadores, en aquella oportunidad fue desafiada por varios de sus copartidarios principalmente por Michael Heseltine. Merkel no ha sido traicionada por su partido, aún, y su popularidad se mantiene a flote desafiando la monotonía que pasa factura tanto en la política como en el amor.

Siguiendo con las diferencias entre Thatcher y Merkel podemos mencionar su accionar político. Thatcher era tajante, una mujer que odiaba el consenso, su ideología y sus principios no se negociaban. Para Thatcher cambiar de opinión era alta traición. Merkel en esto es muy diferente, Angela es pragmática, abierta al consenso, una mujer que sabe analizar a sus oponentes pero que del mismo modo sabe escuchar sus propuestas. Además, Merkel no tiene inconvenientes en cambiar de opinión y asumir responsabilidades respecto a opiniones pasadas tal y como sucedió con su cambio de postura respecto a la energía nuclear luego del desastre de Fukushima. Thatcher adoraba la confrontación, el debate sin tapujos, ese debate que era capaz de afrontar con gracia y sagacidad. Merkel prefiere mostrarse más pasiva y serena, expone sus argumentos sin necesidad de ser desafiante, fue de esta manera como logró doblegar los ataques de Gerhard Schöder cuando este era Canciller y contendiente como líder del Partido Socialdemócrata.

También es importante analizar brevemente la época en la que cada una de estas damas de hierro gobernaron. Thatcher definió una década marcada por los excesos del libre mercado y las turbulencias políticas producto del colapso de la Unión Soviética, su paso como Primera Ministra dividió las aguas de la política británica para siempre. La era de Merkel es distinta aunque igualmente agitada. Esta época es la de un mundo multipolar, una época marcada por el vacío de poder y la existencia de nuevos enemigos en el orden global, y en el caso de Alemania es una época en la que se está presenciando un auge de los extremismos políticos ante el temor de una pérdida de una identidad europea, el gran resultado del partido Alternativa para Alemania (AfD) así lo demuestra.

Seguramente se pueden encontrar más diferencias y similitudes entre la Baronesa Thatcher y Frau Merkel, pero lo que sí es innegable es que su impacto ha marcado y seguirá marcando generaciones de ciudadanos europeos. Curiosamente Thatcher alertó constantemente sobre los riesgos de la Unión Europea, mientras que Merkel la defiende a capa y espada, a tal punto que hoy figura como la líder política más importante de Europa.

Thatcher murió hace ya unos años, y su legado aun es producto de debates y controversias, mientras su legado se construía Angela Merkel era una brillante estudiante de doctorado en química cuántica. Un destino marcado por el final de la Guerra Fría pondría a estas dos excelsas damas en un punto clave de su carrera política. Para Margaret Thatcher el final de la Guerra Fría se daría en el ocaso de su popularidad, el controvertido Poll Tax y las disputas internas de su partido la dejarían sola y entre lágrimas al abandonar el número 10 de Downing Street, en aquellos años Angela Merkel iniciaba una carrera política llena de grandes expectativas producto de la reunificación alemana. Por aquellos años para Thatcher estaba casi todo consumado, mientras que para Merkel estaba todo por hacer.

Dos mujeres, dos realidades distintas, dos formas distintas de hacer las cosas, pero dos mujeres que se han sabido ganar su lugar en la historia del mundo.

“Un buen político siempre tiene dudas y, por tanto, revisa permanentemente sus respuestas.”
Angela Merkel

“Ser poderoso es como ser una dama. Si tienes que andar diciéndoselo a la gente, es que no lo eres.”
Margaret Thatcher.

Jonathan Gamboa Melo
Politólogo. Universidad Nacional de Colombia.


Recomendado: The Making of Merkel. El periodista Andrew Marr repasa la historia y el legado de Angela Merkel en un documental para la BBC (2013).