martes, 12 de julio de 2016

EURO 2016, un tiro por la culata.

Posiblemente, la de 2016 es la Eurocopa más aburrida de la historia, o al menos de todas la que he tenido la oportunidad de ver. Hace 20 años tuve la oportunidad de ver por primera vez una Eurocopa de naciones, en aquella oportunidad era un torneo de gladiadores (Klinsmann, Zidane, Gascoigne, Shearer, Möller, Laudrup, entre otros), un torneo de partidos mano a mano en los que no habían complejos y al cual llegaban a la cita equipos que ofrecían un gran espectáculo. 20 años después un panorama sombrío sacudió al fútbol Europeo, no precisamente por la victoria de Portugal, sino por las circunstancias que convirtieron a este torneo en algo aburrido, lucrativo, y ajeno al espectáculo. 


Hace algunos años, aquel crack llamado Michel Platini se metió en la jugarreta de ser presidente de la UEFA, algo que contó con el beneplácito de la comunidad del fútbol mundial. Y no era para menos, Platini, un tipo estético en la cancha, promovía una presidencia con las mismas características. Pero para desgracia del fútbol europeo sucedió todo lo contrario, su mandato fue nefasto. Cegado por el amor al dinero, Platini tuvo la “genial” idea de ampliar los cupos para las competiciones europeas algo que afectó notablemente torneos como la Champions League y la Europa League, a estos grandes torneos llegaron equipos hasta de Chipre y Azerbaiyán, equipos que solo sirven para ampliar la diferencia de gol del Real Madrid, el Barcelona, el Bayern Múnich entre otros. La idea era clara, más equipos igual a mejor negocio. ¿El pretexto? Diversificar los torneos, brindarles a más países la posibilidad de disputar estas competiciones para hacer un torneo más “justo”. Esta tendencia se trasladó hasta la Eurocopa de naciones, Platini y su séquito de bandidos dirigénciales tuvieron la “maravillosa” idea de organizar un torneo de 24 equipos con el mismo pretexto de diversificar el torneo; sí, lo diversificaron tanto que a este torneo llegaron equipos como Albania y los MEJORES TERCEROS podían clasificar a la fase de octavos de final.

Otro aspecto crucial de cara a la Eurocopa de 2016 fue la elección de la sede. Hacia 2010 Francia, Italia y Turquía se disputaron la sede del torneo, con un francés presidiendo la UEFA la decisión no podía ser otra, Francia sería el destino del torneo por tercera vez, seguramente un nuevo esfuerzo dirigencial para darle una mano a una selección que ha tenido muy buenos resultados jugando como anfitriona de los torneos. La elección de la sede se selló con las desafiantes declaraciones de Platini en las que manifestaba que Turquía podría organizar un torneo importante el día que la UEFA tuviera un presidente turco.

Pasados los años el torneo se mantuvo en pie, pero poco antes el mundo del fútbol se sacudió con el terremoto del FIFAgate en el cual Platini fue arrastrado por esa corriente de dirigentes apasionados por el dinero. Este sería el primer desquite que el fútbol le haría al Platini dirigente, no poder estar al frente de la UEFA mientras se desarrollaba el torneo en su tierra natal, se desvanecían sus ilusiones de estar en la ceremonia de premiación tal vez entregándole el trofeo Henri Delaunay al capitán de la selección francesa. Pero ahí no terminarían las desgracias para este Platini del lado oscuro, el fútbol le daría una lección aún más significativa.

La Eurocopa de 2016 fue un torneo aburrido y poco entretenido. Partidos con equipos acomplejados ante las grandes naciones, partidos en los que solo un equipo se disponía al futbol de ataque mientras el otro jugaba al cerrojo, no por ser fiel a un estilo como los italianos, sino por puro miedo a los “nombres”. Vimos partidos en los que desde los primeros minutos se podía percibir un empate y dependiendo el caso un alargue y unos penales. También vimos la continuidad de una tendencia marcada desde el mundial Brasil 2014, algo que describió acertadamente Alan Shearer como la desaparición del 9, del bombardero, del delantero de área. En ese afán por imitar eso que llaman el fútbol control o la PPP (presión, posesión y precisión) los entrenadores han ido relegando al delantero 9. Por supuesto que en esta Eurocopa los equipos tenían un delantero de área, pero un Giroud, un Mario Gomez, o un Mandžukić no le calzan las botas a un Henry, un Klose o un Šuker, solo por nombrar algunos ejemplos. El resultado no podía ser otro, un promedio de solo 2 goles por partido, pero bueno, tuvimos equipos que ganaron muchas veces la posesión del balón como España y con esto los “líricos” del fútbol deben estar complacidos. 

En la primera ronda sucedió lo que muchos temían, la clasificación de equipos mediocres que llegaban como mejores terceros, esos que por el azar o por el mínimo esfuerzo se colaban entre los grandes del continente. El desarrollo del torneo fue un somnífero partido tras partido y tal vez alguno coincidirá en que el mejor encuentro del torneo no lo ofrecieron Alemania, Italia o España, sino que lo ofrecieron Bélgica y Gales con una serie de cuartos de final para el recuerdo, para lo poco que se puede recordar de este torneo. El torneo avanzó con algunas sorpresas como la que dio Islandia, otro de los gratos recuerdos que deja esta Euro, un equipo chico que entendió lo que era jugar sin complejos frente a los grandes. España y su posesión del balón sucumbieron ante un catenaccio un poco más estético, Alemania llegó lo más lejos que pudo sin un delantero de área pero con el consuelo de tontos de por fin eliminar a Italia. Mientras tanto Francia se agrandaba como siempre lo hace cuando juega de local. Y por ahí, en medio del escepticismo, llegaría Portugal, ese equipo que no pudo con Austria, Hungría e Islandia en la primera ronda, el equipo que Croacia tuvo contra las cuerdas, el equipo al que Polonia temió luego de marcarle un gol, el equipo ante el cual Gales se desvaneció. Contra todo pronóstico ese equipo llegaría al Stade de France, aquellas “grandes finales” de las pollas se desvanecerían ante un Francia Vs Portugal. No es necesario entrar en análisis profundos de lo que todo el mundo vio, Portugal empató nuevamente en los 90 minutos mientras que Francia parecía aquella Portugal de la final 2004, impotente ante el férreo juego defensivo de su rival. En algún rincón del planeta Michel Platini estaría viendo desde lejos la final que quiso presenciar en palco presidencial, viendo el trofeo que hubiera deseado entregarle a Lloris, y lo mejor de todo, Platini tendría que ver desde lejos como un MEJOR TERCERO le ganaba su Eurocopa de 24 equipos a su amada Francia.

Te salió el tiro por la culata, Monsieur Platini.


Jonathan Gamboa Melo
Politólogo. Universidad Nacional de Colombia
@GamboaM87

No hay comentarios.:

Publicar un comentario