miércoles, 8 de febrero de 2017

TRUMP


El mundo quedó en shock, abrumado y desconcertado por la elección de Donald Trump como Presidente de los Estados Unidos. Lo que sucedió el martes 8 de noviembre de 2016 es también una muestra de lo desgastada y sobrevalorada que esta la democracia, un sistema político que está lejos de ser el mejor aunque es el menos malo, un sistema político que en su esencia es el gobierno de las mayorías pero que en la realidad es la imposición de las mayorías.

Pero, ¿por qué Trump? Este fenómeno no es algo de pocos meses, es la conclusión de un sistema bipartidista desgastado al cual Trump entró como la anti política, como la forma misma de gobernar sin los engorrosos pactos burocráticos, sin la hipocresía, y con un espectáculo digno de un mundo apático al cual es difícil de sorprender.  En el país más soberbio y arrogante del mundo Trump ha arribado a la política como el entertainer, el entrepeneur, el super star. Trump es soberbio, arriesgado, ostentoso, machista, sin pelos en la lengua; Trump es el risky player, el maverick, el del amazing comeback. En resumen, TRUMP ES AMERICA!



Hace 8 años los Estados Unidos vivieron la juerga del Hope and Change, la esperanza de un mundo mejor en el cual ellos seguirían siendo el centro del universo. Hoy viven la resaca de ese Hope and Change, Obama fue un compendio de paños de agua tibia y los estadounidenses sufren porque ya no son el centro del universo, aún no saben cómo asimilar que hacen parte de un mundo multipolar. China, Rusia, Alemania, Reino Unido, Japón y hasta aquel Canadá del que tanto se burlan tienen más potencial hacia el futuro. Los Estados Unidos son una nación arruinada moralmente, el gigante de la Guerra Fría es ahora un país polarizado, con miseria en aumento, un país huérfano de poder que le debe millones los gigantes asiáticos. Al no saber cómo asimilar que son uno más, sus ciudadanos se han desgastado durante años en buscar culpables al declive de su potencial.

Es este contexto apareció Trump, colándose inicialmente entre Bush, Christie, Julliani, entre otros. Trump empezó a gestarse como el outsider, le dio a la gente lo que quería escuchar. Populista y  con tintes de dictador, Trump le envió un mensaje poderoso a un país herido en su ego, Make America Great Again. Trump apeló a la nostalgia por ese país que era amado u odiado en todo el mundo, ese país que muchos anhelan “arrebatarle” a latinos y musulmanes que los están “invadiendo”. Trump se llevó por delante a una Hillary Clinton desgastada por su campaña contra Bernie Sanders, una Hillary que perdió su gran oportunidad de ser presidente, no ahora, sino hace 8 años cuando los norteamericanos prefirieron en las primarias demócratas a un joven carismático e inexperto por encima de ella.

La llegada de Trump habla muy bien y muy mal del propio legado de Obama. En una época de sismos políticos alrededor del mundo Donald representa un golpe de opinión a una presidencia que no cumplió ni la mitad de lo que prometió, al mismo tiempo, sus primeros días de gobierno hacen ver a Obama como un gran presidente, aquel que se ganó el afecto de muchos a punta de carisma mientras bombardeaba medio oriente con drones y mientras su administración deportaba a más inmigrantes que todos los presidentes del siglo XX juntos. Para bien o para mal Trump se muestra tal y como es, un lobo sin disfraz que remplazo a un lobo disfrazado de oveja.

El Huracán Trump apenas comienza, el mundo está siendo sacudido de la forma más inesperada gracias a un magnate de reality show, un “ídolo” de barro, o de oro,  creado por los propios estadounidenses que hoy lo rechazan, aquellos que hoy vociferan el ya popular “NOT MY PRESIDENT” son los que hace unos años lo admiraban como el ideal estilo de vida americano. Hoy el reality es real, no hay libretos ni dramas sobreactuados, Trump es el jefe de una empresa en bancarrota moral que quiere devolverle a esta la “grandeza” en letras doradas mientras los estadounidenses son víctimas de su propio invento.

No será fácil para Donald ni para resto el mundo, en este caso no tendrá el poder absoluto al que está acostumbrado, pero seguramente el mandato popular, que por cierto es irrisorio al no ganar en realidad en el voto popular, le permitirá ejecutar las más atrevidas y desesperadas medidas para hacer que su país vuelva a ser el centro del universo. 

Yes America, Trump is now your president. DEAL WITH IT!


Jonathan Gamboa Melo
Politólogo. Universidad Nacional de Colombia
Twitter @GamboaM87

No hay comentarios.:

Publicar un comentario